lunes, 27 de enero de 2014

AUN TE ESPERO



Mercedes había sonado desde muy pequeña en formar una hermosa familia, con un chulla quiteño bien guapo ,decía , tenía 18 años cuando lo conoció, salía de la iglesia de la  Compania donde acudía con su madre religiosamente a rezar el Rosario a la Virgencita Dolorosa, se dirigió a comprar velas, para pedirle a la Dolorosita le ayude a encontrar a su maridito, sus primas ya estaban casadas, ella era la única soltera y así no se quería quedar, un joven muy apuesto la miraba y se acercó respetuosamente como en esos tiempos y le pidió pudieran ser amigos, ¿ Cuál es su nombre? Mi bella dama, Mercedes, mientras su mente decía: ¡hay gracias madrecita me hiciste el milagrito!, ese domingo fue el inicio, Michita como cariñosamente les decían sus hermanos, se ponía bien moza, se dirigía para la Compania y de reojo ya miraba a su chulla, no supo su nombre hasta un día que se acercó a darle la paz, le dijo: ¿Cuál es su nombre?, disculpe el atrevimiento, Francisco Ponce, el que suena con sus ojos todas las noches. La Miche no sabía dónde esconderse, con un beso en su mano se cerró el pacto,  pasaron seis meses  y un Domingo fueron a la iglesia pero esta vez para festejar su unión ante los ojos de Dios.
Michita y Paco fueron formando su familia, su primera bendición  la Nana, la  más centrada y estudiosa, después Pancho el mas el espontáneo, el Dieguito el mas langarote, Santi el  más goloso, Felipe el más travieso, Estebitan el más tranquilo y la Mari la llorona," bombita lacrimógena" le decían, siete hermosos seres, habían iluminado sus vidas aunque hay que reconocer que criar siete hijos ¡no era tarea fácil!
A pesar que el tiempo pasaba se aman, eran de esos amores que ya no existen que perduran hasta la  eternidad.
El trabajo, los deberes, los quehaceres  del hogar, la rutina no era tedioso para la Michita, una buena comidita y un besito el Paco siempre recibía, después de la cena se sentaban en la sala a conversar de su día, un abanó y una copita de vino tinto, se dedicaban todas las noches, era su momento especial.
Una noche una luz en su hogar se apagaría, a  pesar de que me abrazo y trate de ayudarle se me fue el Paco se me fue, decía!!

Hoy nos cuenta:" aprendí a vivir sin él, pero no se fue sigue aquí conmigo,espero el día en que nos volvamos a encontrar,porque jure un día ante mí Dios amarlo hasta la eternidad"

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