De alguna manera la mayor parte de las personas piensan que debemos tener un título de periodistas o de comunicadores para poder opinar, escribir, publicar, no sabemos que cada uno de nosotros hacemos comunicación, al momento de comprar en la tienda de nuestro barrio, al hablar con nuestra madre.
El poder de la comunicación está en nuestra mente y en el habla, el problema está en aprender a contar los hechos y saber que no existe una sola verdad, hay que aprender a desconfiar, en algunos casos hasta de nuestra propia madre, les cuento una historia: un chico que era periodista, recibió una llamada de su madre, ella le conto que había presenciado un accidente de tránsito donde el conductor era el culpable, el público, en el medio en el que trabaja la noticia como su madre la había relatado, después de un tiempo tuvo que enfrentarse a un juicio, porque los hechos no eran como el aseguraba en su noticia. Es fundamental que antes de comunicar sepamos que lo que estamos diciendo, es cierto, tener pruebas con que comprobarlo, contrastar fuentes, buscar la noticia, porque quien no acaba sus zapatos buscándola, y es sensible ante los hechos no puede llamarse es un buen comunicador.
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